Odontología enfocada en el paciente, humanización y valor

Más allá del tratamiento: poner a la persona en el centro

Por: Dr. Jorge E. Manrique Chávez

 La odontología contemporánea enfrenta una transformación que va mucho más allá de la tecnología: pasar de una atención centrada en procedimientos a una atención centrada en las personas. Ya no basta con restaurar un diente, colocar una prótesis o resolver una urgencia. Una atención de calidad debe preguntarse también qué necesita el paciente, qué espera, cómo vive su enfermedad y qué resultados tienen verdadero significado para su vida.

La Medicina Centrada en el Paciente, aplicada como Odontología Centrada en el Paciente, propone precisamente este cambio. El paciente deja de ser un receptor pasivo de indicaciones y participa activamente en las decisiones sobre su salud. Esto supone escuchar sus preferencias, comprender su contexto, comunicar en lenguaje claro las alternativas disponibles y promover una toma de decisiones compartida. En odontología, diferentes tratamientos pueden ser clínicamente aceptables, pero no necesariamente equivalentes para una persona en términos de función, estética, tiempo, costo, expectativas o calidad de vida.

Una manera práctica de llevar este enfoque a la consulta es mediante el Método Clínico Centrado en la Persona (MCCP), que busca comprender no solo la enfermedad, sino también la experiencia de quien la padece. Integra la exploración de la salud, la dolencia y la enfermedad; la comprensión integral de la persona; la búsqueda de acuerdos sobre objetivos y decisiones; y el fortalecimiento de la relación profesional-paciente. Una herramienta especialmente útil es SIFE: Sentimientos, Ideas, Función y Expectativas.   Estas preguntas permiten comprender que detrás de cada diagnóstico existe una persona con temores, creencias, necesidades y proyectos propios.

  • S: ¿Qué siente el paciente frente a su problema?
  • I: ¿Qué piensa acerca de lo que le ocurre?
  • F: ¿Cómo afecta su vida cotidiana?
  • E: ¿Qué espera de la atención?

En esta misma perspectiva se encuentra la Odontología Slow o Slow Dentistry, método desarrollado por el Dr. Primitivo Roig, que prioriza la calidad, la seguridad, la calma y el factor humano sobre el volumen de atención. No significa trabajar lentamente, sino dedicar el tiempo necesario para escuchar, diagnosticar, explicar y tratar adecuadamente, fortaleciendo la confianza y reduciendo errores, ansiedad y experiencias negativas. En esencia, propone no hacer menos odontología, sino hacerla mejor: con mayor atención, seguridad y valor para la persona.

Estos conceptos convergen con la Odontología Basada en el Valor, derivada de la Medicina Basada en el Valor. Su pregunta central no es únicamente “¿cuántos procedimientos realizamos?”, sino “¿qué resultados de salud conseguimos para nuestros pacientes con los recursos utilizados?”. Valor no significa brindar la alternativa más barata ni producir más atenciones, sino lograr mejores resultados clínicos y una mejor experiencia de atención de manera eficiente y sostenible.

Por ello, además de indicadores clínicos tradicionales, debemos considerar aquello que realmente importa al paciente: ausencia de dolor, capacidad para comer y hablar, apariencia, bienestar emocional, funcionalidad y calidad de vida relacionada con la salud bucal. Medir producción no es lo mismo que medir valor.

Pero ningún modelo centrado en el paciente estaría completo sin humanización. Humanizar significa reconocer al paciente, antes que, como un diagnóstico, una pieza dental o un número de historia clínica, como una persona con dignidad, derechos, emociones y circunstancias particulares. Se expresa en acciones sencillas pero trascendentes: presentarnos, llamar al paciente por su nombre, escuchar sin interrumpir, respetar su privacidad, explicar antes de intervenir, reducir esperas innecesarias y acompañar con empatía el dolor, la ansiedad o la incertidumbre.

En el Perú, esta visión encuentra expresión también en fechas que invitan a reflexionar. Cada 13 de agosto se conmemora el Día Nacional de la Salud y del Buen Trato al Paciente, instituido mediante la Ley N.° 30023. Asimismo, el 14 de febrero se conmemora institucionalmente el Día de la Humanización en la Salud, iniciativa impulsada originalmente por EsSalud para promover una atención más empática, respetuosa y digna.

El futuro de la odontología no será solo más digital, automatizado o inteligente: deberá ser también más humano. La verdadera innovación surge cuando ciencia, tecnología, ética, calidad y humanidad se complementan para ofrecer mejores resultados y una atención más cercana. Detrás de cada diagnóstico hay una historia y detrás de cada sonrisa, una persona que confía en nosotros. No tratamos solo dientes ni enfermedades bucales: cuidamos personas, procurando que cada paciente se sienta escuchado, respetado, seguro y genuinamente acompañado.